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Consumir más fibra, alargaría la vida

Incluir alimentos que contengan fibra en nuestra dieta cotidiana es esencial para llevar una vida saludable y lograr estar en forma. Los especialistas hace tiempo que lo recomiendan dado que, luego de realizar diversos estudios, pudieron detectar que su consumo trae diferentes beneficios: ayuda a mantener el peso, reduce el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y asma e, incluso, podría ayudar a alargar la vida de aquellas personas que padecieron ataques del

corazón.

 

Recientemente se publicó en la revista especializada BMJ-British Medical Journal una investigación llevada a cabo en la Universidad de Leeds que ratifica la importancia de su consumo. Para realizarla, los científicos tuvieron en cuenta diferentes registros de Estados Unidos, Europa, Japón y Australia publicados desde 1990, que referían a la relación entre el consumo de fibra y las enfermedades cardíacas.

Los resultados mostraron que las dietas que las contienen, especialmente aquellas que son ricas en cereales o vegetales, se asocian significativamente con un menor riesgo de sufrir problemas cardiovasculares y coronarios. A partir de este estudio, el Dr. Robert Baron, profesor de Medicina en la Universidad de California, señaló que la recomendación de consumirlas en cantidades adecuadas “puede llegar a ser la indicación de nutrición más importante de todas”.

Pero su potencial no acaba aquí. Investigadores de la Universidad de Harvard y del Hospital Brigham and Women’s analizaron la ingesta de fibra reportada de 1.840 mujeres que sobrevivieron a ataques cardíacos y encontraron que aquellas que consumían mayores cantidades -sobre todo mediante cereales y granos- tenían un 25 por ciento menos de probabilidades de morir en los nueve años posteriores al ataque que las que lo hacían de un modo reducido.

De este modo, pudieron observar que incorporar fibras en las dietas cotidianas no es fundamental solamente para mantener una conducta preventiva, sino que también puede ayudar a aumentar la esperanza de vida de las personas que padecieron graves enfermedades.

Además, un equipo de científicos del Hospital Universitario de Lausana pudo demostrar -en un experimento realizado en ratones- que el desarrollo del asma está íntimamente relacionado al consumo de fibra: los individuos que consumieron altas cantidades de frutas y verduras fueron menos propensos a sufrir de ella, dado que dicho componente favorece al sistema inmunológico y protege a los pulmones de inflamaciones alérgicas.

Como si esto fuera poco, también se ha demostrado que los alimentos ricos en fibra ayudan a mantener o a bajar el peso ya que incrementan la sensación de saciedad aun cuando se consume una menor cantidad de calorías. Es por esto que, por ejemplo, comer una manzana con cáscara antes del almuerzo nos ayuda a elegir una menor cantidad de alimentos sin pasar hambre.

Luego de enterarte de todos sus beneficios, seguramente te preguntes cuáles son los alimentos ricos en fibras para que no falten en tu dieta. A continuación te los detallamos.

Una de las mayores fuentes de fibra son las frutas, sobre todo aquellas que puedes consumir con su cáscara, como la manzana, la pera, el durazno y la ciruela.

También lo es la palta, una fruta deliciosa y nutritiva que puedes disfrutar al máximo si pruebas prepararla con huevo frito a la hora del brunch.

Por otro lado, también se encuentran en los vegetales crudos y cocidos, como la lechuga, la acelga, la zanahoria, la espinaca, el brócoli y los espárragos. Incorporarlos es muy fácil, sólo debes agregar una entrada de ensalada fresca antes de tu plato principal o prepararlos como acompañamiento.

Además, las legumbres, como las lentejas, los frijoles, las arvejas y los garbanzos, son fundamentales para lograr una dieta especial para tu corazón. Prueba estas hamburguesas de lentejas y tortillas de arvejas, ¡son deliciosas!

Por último, no debes dejar de lado los granos enteros presentes en los cereales, arroces y harinas integrales. No tienes más que cambiar el pan refinado con el que haces las tostadas cada mañana por pan integral -de centeno, salvado o trigo- y acompañarlas con cereales o avena para empezar el día de un modo más natural y saludable. También prueba hacer granola casera, sólo tardarás 30 minutos y harás de tus desayunos una comida mucho más completa y nutritiva.

Ahora que sabes que no puedes dejar a la fibra afuera de tu dieta, ¿cómo harás para incorporarla en tus comidas?

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